¿Qué onda con las grasas?


¿Qué hay de nuevo con las grasas?


Por más de 60 años las grasas han sido satanizadas y conceptualizadas como el enemigo público número 1 para la salud cardiovascular. Esto surgió a partir de los estudios realizados por Ancel Keys en 1961. El se dedicó a establecer la relación entre el consumo de grasas y las enfermedades cardiovasculares. Escogió diferentes países y determinó que los que consumían menos grasas, estaban menos expuestos a riesgos cardiovasculares.


La sorpresa: Ancel Keys dejó afuera a muchos países que consumían grandes cantidades de grasa y estaban saludables, pues no se “ajustaban” a su hipótesis. Durante décadas, se han estudiado las investigaciones de Ancel Keys y todo ha resultado falso.

Los estudios de Ancel Keys dieron origen a las “dietary guidelines” (directrices dietéticas) para el pueblo norteamericano y muchos países lo siguieron.

Y esto llevó a establecer guías alimentarias con poco o nad


a de grasas y cantidades elevadísimas de carbohidratos. El resultado: una epidemia de diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades cognitivas, cáncer y obesidad.

A partir de ese momento sucedieron varios fenómenos desastrosos para la población mundial:

  • Se estableció como “medicina preventiva” el prescribir fármacos (estatinas) para reducir el colesterol a prácticamente toda la población adulta.

  • Comenzó la industria de los productos “light” bajísimos en grasas pero con cantidades enormes de azúcar, harinas, granos.

  • Se comenzaron a utilizar la margarina y los aceites vegetales: maíz, cártamo, soya como opciones supuestamente saludables y se dejaron de consumir grasas benéficas: aguacate, olivo, coco, mantequilla, por contener algo o mucho de las grasas saturadas dañinas.

Los médicos y nutriólogos recomendaban dietas bajas en grasas y algo super importante: se decía que había que evitar el huevo, pues contiene mucho colesterol. Grave, no? El huevo es un alimento de excelencia para ser consumido en desayuno, comida o cena. Sus nutrientes son extraordinarios y es una excelente fuente de proteína y muchos otros nutrientes. BUSCA SIEMPRE HUEVO DE RANCHO, ORGANICO, pues si la gallinita está alimentada con sustancias extrañas, el huevo ya no contiene los nutrientes que naturalmente debe contener.

¡Todos pensamos por muchos años que la margarina era saludable! Igualmente el aceite de maíz o soya. Pues ahora se sabe que estas grasas son de lo más dañinas: producen inflamación celular. Los alimentos fritos con estas grasas producen en el cuerpo una oxidación masiva. Además, la mayor parte de la soya y el maíz que se utilizan para elaborar estos aceites son cultivos transgénicos, con los consabidos daños a nuestro organismo.


Y entonces, ¿Cuáles son las grasas que debemos consumir?

Mantequilla:(pero de rancho, eh?) hay marcas comerciales de mantequilla a las que les agregan lecitina y colorantes. Evítalas. En realidad si comes media cucharadita de una buena mantequilla de vez en cuando está perfecto. O utiliza el famoso: ghee (mantequilla clarificada), muy apreciada en la medicina Ayurvédica.

Aceite de coco: esta es una grasa muy especial. A pesar de ser saturada, ya hay cientos de estudios que nos confirman que no todas las grasas saturadas son malas. Utiliza un aceite de coco orgánico para freír tus alimentos. Este aceite para freír debe ser sin olor y sin sabor. A nadie le gusta un huevo revuelto con sabor a coco. Y utiliza un aceitito que sí contenga el sabor original del coco para preparar postres y smoothies. La ventaja de este aceite es que resiste altas temperaturas, por lo que no se quema tan facilmente.


Aceite de olivo: compra un buen aceite 100% extra virgen, orgánico, primera prensa en frio. Este proceso te asegura un aceite de la mejor calidad. Para saber si un aceite es de buena calidad, sirve una cucharadita y dale un sorbo (cuidado de no atragantarte). Cuando es un excelente aceite, te va a quedar en la garganta un sabor picosito, fuerte. Ojo: el aceite de oliva se debe usar de preferencia en frío, para aliñar ensaladas o agregarlo a algún guiso para dar sabor. Quizá para sancochar un poco unas verduras o una carnita, pero no es recomendable que lo utilices para freír, pues no resiste altas temperaturas.


Además de estos aceites, debes consumir regularmente: linaza, chía, semillas de girasol, pepitas, almendras, nueces……

Y qué decir del fantástico aguacate!!!!!!! Esta fruta es un alimento de excelencia.

El salmón, la sardina, atún (blanco o azul) el arenque y otros peces de aguas frías son de los que contienen más altos niveles de los maravillosos Omega 3.

Las verdolagas, con alto contenido de grasas saludables. En casa las comemos mucho, en salsa verde (sin carnita de cerdo).

¿Qué hay del Krill y otras fuentes ácidos grasos esenciales?

Ya hablaremos en nuestro próximo blog acerca de los OMEGA 3, 6 y 9. ¿Qué son? ¿Qué beneficios tienen? y si es necesario consumir un buen suplemento de estos nutrientes. A pesar de que las grasas tienen más calorías que los carbohidratos y proteínas, si consumes grasas, es normal que te sientas satisfecho con menos alimento. Las grasas nos mantienen sin hambre por más tiempo y nos ayudan a controlar los antojos por el azúcar.

Si quieres comenzar a cambiar tus hábitos y reducir la cantidad de azucares y harinas que consumes, el consumir estas grasas te traerá enormes beneficios.


Bueno, y ¿para qué nos sirven las grasas buenas?

Las grasas saludables tienen grandes beneficios:

  • Son antiinflamatorias

  • Contribuyen a la salud cardiovascular

  • Construyen paredes celulares sanas y permeables

  • Ayudan a la salud neuronal

  • Nos pueden ayudar a controlar dolor e inflamación

  • Previenen riesgos cardiovasculares

  • Contribuyen en la construcción de nuestras hormonas

  • Contribuyen a reducir la resistencia a la insulina

  • Mejoran funciones de concentración, memoria y atención

  • Reducen niveles de colesterol LDL

  • Evitan enfermedades neurodegenerativas

Algo muy importante que hay que saber respecto a las grasas: hay diferentes grasas que se encuentran presentes en nuestro cuerpo. Estas grasas las fabrica nuestro propio cuerpo, a partir de las grasas y otros alimentos que consumimos. El tomar nuestro colesterol total ya no es una medida que sirve de mucho. A veces tenemos el colesterol elevado e inmediatamente nos recetan estatinas, sin conocer a profundidad cómo es la composición de este colesterol. En realidad no hay grasas totalmente buenas o totalmente malas. Todas las necesita nuestro cuerpo. Pero para fines prácticos e informativos, resulta muy fácil llamar COLESTEROL BUENO AL COLESTEROL HDL Y COLESTEROL MALO AL COLESTEROL LDL.


Esto te da una idea de por dónde debe ir la composición de colesterol en nuestro cuerpo. Debemos tener un colesterol bueno alto y un colesterol malo bajo. Normalmente todo estamos al revés y esto es por el bajo consumo de grasas saludables y gran consumo de aceites inflamatorios. Esto es importante porque es aquí donde se determina nuestra salud cardiovascular y qué tanto riesgo tenemos de padecer algún evento.


El colesterol bueno debe estar por arriba de los 60mg/dl para mujeres y por arriba de los 50 mg/dl para hombres. Un nivel fantástico, sería alcanzar los 80 0 90mg/dl y tener los niveles de colesterol LDL por abajo o hasta 100mg/dl. Cuando nuestro colesterol HDL es elevado y el LDL bajo, nuestro índice aterogénico (lo que determina riesgos cardiovasculares) es muy bajo. Pero cuando tenemos mucho LDL y poco HDL, entonces estamos en riesgo de eventos cardiovasculares.

Para las mujeres resulta especialmente importante tener un buen nivel de HDL, pues parte de nuestra salud hormonal depende de ello.

En un próximo blog, hablaremos específicamente del omega 3, sus beneficios y algunas sugerencias de cómo saber si los suplementos que estamos adquiriendo son de excelente calidad.


Te veo pronto con más energía natural

mariana núñez

health coaching funcional

terapeuta nutricional



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Mariana Núñez 

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