¿Qué es el glutamato monosódico?



El GMS (glutamato monosódico) es un aditivo que se le agrega a los alimentos para realzar el sabor y hacerlos más apetecibles. Ha estado presente desde hace más de 70 años. Fue desarrollado por un científico japonés, al descubrir el sabor tan agradable que daba a las comidas un alga llamada Kombu, muy utilizada en Japón.


El glutamato se produce de forma natural en nuestro cuerpo a partir del aminoácido llamado Acido Glutámico, un aminoácido importantísimo para los seres humanos, ya que ayuda en muchísimas funciones en nuestro cuerpo. Desde la reparación de la pared del sistema digestivo, la buena conducción de impulsos del sistema nervioso central, la producción de enzimas que ayudan a la desintoxicación del cuerpo, la elaboración de neurotransmisores, etc., etc. Sin embargo, la acumulación excesiva de glutamato en el organismo puede llevar a desarrollar síntomas y padecimientos bastante severos y a empeorar algunos padecimientos ya existentes.


El famoso sabor “umami” que es como se le llama a este sabor producido por el GMS, es buscado por los grandes productores de la industria alimenticia, ya que es lo que genera enormes ganancias, pues todo lo que contiene GMS es realmente rico al paladar, aunque en realidad sean alimentos chatarra o de bajo contenido nutricional. El GMS crea este efecto como el de las papas de conocida marca, recuerdan el slogan: “a que no puedes comer solo una”, bien, pues este es el efecto del GMS. Y para muestra basta un botón: prepara una sopa de pasta con pura agua y verás que sabe terrible, ah pero qué tal si le agregas unas cucharaditas del famoso caldo de pollo en cubos o en polvo. ¿Cambia totalmente, no?


Somos el país número 1 en consumo de esas sopas instantáneas pavorosas. Prueba una sin el polvito que viene añadido y verás que saben terrible. El problema es que el GMS puede causar severos efectos a la salud, especialmente en poblaciones susceptibles. Recuerda que cada uno de nosotros tenemos una individualidad bioquímica y genética que nos puede hacer más o menos susceptibles a ciertas sustancias.


El GMS, al igual que el aspartame, pueden ser verdaderas excito toxinas para ciertas personas. ¿Qué es esto? Pues que a cierta parte de la población le producen efectos de sobre excitación en el sistema nervioso central.


¿Que síntomas puede experimentar cierta parte de la población?

- Enrojecimiento de la piel

- Se duerme alguna parte del cuerpo

- Hormigueo

- Migrañas

- Palpitaciones

- Dolor muscular

- Elevación de la presión arterial

- Ansiedad

- Depresión

- Falta de concentración


Si tu médico ya ha descartado que cualquiera de estos síntomas no tiene otra razón aparente, valdría la pena que dejaras a un lado los alimentos procesados que contienen GMS y pruebes si tus síntomas desaparecen o por lo menos se reducen. No hay nada como cocinar con condimentos naturales: sal marina, ajo, cebolla, caldo de pollo, res o pescado naturales, tomate, especias, hierbas de olor.


¿Quiénes deben evitar particularmente el GMS?

- Personas con cualquier tipo de alergia

- Personas con fibromialgia

- Personas con esclerosis

- Personas con problemas cardiacos y circulatorios

- Personas diabéticas

- Mujeres embarazadas

-Personas con problemas neurológicos y de conducta

- Personas con problemas renales y de tiroides

-Personas con síndrome de intestino irritable, colitis, gastritis, intestino permeable


Especialmente dañino para las mujeres embarazadas, pues el GMS puede causar problemas de desarrollo neuronal en el bebé, ya que no existe aún la barrera hematoencefálica y todas las toxinas que consume la mamá, se pasan al bebe.


El GMS puede producir oxidación mitocondrial, que es la raíz de cualquier padecimiento, ya que al dañarse las mitocondrias, la célula deja de funcionar correctamente y por lo tanto los órganos y sistemas también comienzan a padecer.

Actualmente hay estudios que indican que si además del GMS consumes aspartame, el efecto nocivo se puede potenciar.


Hay estudios que también establecen que el consumo de GMS inhibe la leptina y otras hormonas que nos dan saciedad, por lo que somos más propensos a comer más.

También sugieren que el GMS puede agravar la resistencia a la insulina y predisponer a la diabetes.


Debido a que el GMS está presente en muchos alimentos procesados que también tienen jarabe de maíz alto en fructosa y aceites vegetales parcialmente hidrogenados, varios científicos han estudiado la combinación de estos tres elementos dañinos y han encontrado que cuando se consume esta combinación de GMS+jarabe de maíz+grasas hidrogenadas, se aumenta más de peso, aumenta la resistencia a la insulina y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y problemas hormonales.


con toda la energía

mariana núñez

health coaching funcional

terapeuta nutricional

fundadora de energía natural





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Mariana Núñez 

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